CIMIENTO PROFUNDO
El cuerpo humano era espléndido antes de pecar; ahora, en virtud de Jesucristo, llegará a ser glorioso. Nos empujan, nos obligan, a armarnos para la guerra. Así, de la noche a la mañana, "somos reclutados" para nuestra propia devastación. Viene operándose desde hace años una enajenación ciudadana de su propio destino -desde que accedimos a ser socios secundarios de la Unión Europea, y a cambiar nuestra Constitución en aras de sus intereses- y aquellos limos han traído este lodo bélico. Aquel engaño, obra del vil metal, nos aboca hoy a un desplome económico impensable antes de Sánchez, a un empobrecimiento a escala superior, tal vez irreversible. Nos dicen que Europa está amenazada; pero lo cierto es que el contexto europeo es de lucha interna, una pugna entre romper con su fecunda tradición cultural o mantenerla. Aparentemente, la desproporción de los bandos es abismal; de un lado el poder avasallador del dinero, y del otro, la pobre inocencia de la gente. Pero la ruptura ...